Cómo manejar la Ansiedad

La ANSIEDAD es una emoción con un importante componente cognitivo. A priori, no es un estado emocional negativo porque nos está enviando un mensaje muy valioso. El mensaje de la ANSIEDAD es: “Algo no está funcionando bien en mi vida”.

Podemos verla como a una amiga que nos avisa de que algo no anda bien; por ejemplo:” no estoy bien con mi pareja” , “no me estoy desarrollando a nivel laboral”, “estoy teniendo malos hábitos”, “no tengo buenas relaciones sociales”, “no estoy siendo buena madre”, etc.

El problema con la ANSIEDAD lo tenemos en relación a tres parámetros: duración, frecuencia e intensidad. Respecto a la duración, una emoción no puede durar mucho tiempo porque si lo hace, estás reaccionando en base al pasado. La frecuencia de la ANSIEDAD ha de ser consonante con la situación y tiene que poder ser manejable. Y la intensidad también debería poder ser manejable sin llegar a desbordarnos. En resumen: si la ANSIEDAD perdura demasiado en el tiempo, no es consonante con la situación y es muy frecuente además de ser tan intensa que no podemos manejarla es cuando deja de ser amiga para convertirse en un problema sobre el que hay que intervenir.

La ANSIEDAD suele ser provocada por PENSAMIENTOS NEGATIVOS AUTOMÁTICOS. Los pensamientos negativos no son deliberados, no son conscientes, son automáticos y no se pueden controlar. No has de identificarte con estos pensamientos, no te definen como persona.

Lo que te define como persona son tus VALORES, es decir, lo que tú quieres SER y lo que quieres para tu vida.

 ¿Qué puedes hacer?

Puedes trabajar los PENSAMIENTOS POSITIVOS. El pensamiento positivo es consciente, hay que crearlo, hay que trabajar para generarlo, no es deliberado y requiere esfuerzo cognitivo.

Realiza CAMBIOS DE CONDUCTA y éstos generarán de manera natural cambios cognitivos (haz algo diferente y pensarás diferente).  Las nuevas acciones y/o conductas que implementes han de estar acordes con tus valores.

Iniciar y mantener nuevas conductas puede resultar difícil y puedes pensar que no estás motivada/o para hacer ciertas cosas. Es importante que sepas que NO NECESITAS ESTAR MOTIVADA/O PARA HACER LAS COSAS. La motivación, muchas veces, aparece después de hacer las cosas y no antes. Has de ser coautor/a de tu propio cambio. Tú ejecutas los cambios (conductuales) y con ellos el pensamiento también se modificará gracias a las nuevas experiencias.

Otros aspectos importantes a tener en cuenta en el manejo de la ANSIEDAD son la postura corporal, la alimentación, liberar tensiones, el lenguaje interno y la desesperanza creativa.

Ciertas POSTURAS CORPORALES pueden incitar la aparición de ANSIEDAD. Encogerte, aislarte, dejar de escuchar a la persona con la que estás, evadir la mirada; son posturas que incitan la ansiedad porque te llevan hacia “dentro” hacia tu mundo intrapsíquico y rumiativo.

En cuanto a la alimentación, es recomendable llevar una dieta rica en ALIMENTOS NEUROSALUDABLES: consumo de frutas y verduras, legumbres, cereales y harinas integrales, tomar grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, aguacate o pescado azul), sustituir carne roja por carne blanca, no consumir grasas saturadas o reducir dicho consumo (mantequilla, nata, queso, chocolate y otros alimentos procesados), limitar las conservas y evitar los fritos (cocinar más a la plancha o al vapor).

Es aconsejable prevenir la ANSIEDAD, no sólo tratarla cuando aparece. Para ello, se ha de ir LIBERANDO TENSIÓN a lo largo del día. Cada persona tiene sus preferencias para hacerlo. Te has de preguntar: ¿Qué me relaja? ¿Hacer deporte, pasear al perro, coser, escuchar música, practicar mindfulness o meditar, patinar, cocinar? Escoge la actividad que te sea más afín y PRACTÍCALA, aunque al principio te cueste y no estés motivada/o.

El lenguaje interno también es importante cuidarlo. Cambia los “debería” “Sí yo ya sé que tengo que hacer esto y lo otro” por PROGRAMARTE LA ACTIVIDAD QUE QUIERES HACER. No puedes controlar que aparezcan pensamientos negativos ni la aparición de la ansiedad, pero sí que puedes controlar lo que haces. PUEDES CONTROLAR TU CONDUCTA, incluso durante un ataque de ansiedad.

Para finalizar, recuerda que si lo que estás haciendo no te ayuda a resolver tu problema. HAS DE EMPEZAR A HACER OTRAS COSAS. Es lo que en terapia de aceptación y compromiso conocemos como desesperanza creativa.

Para ejemplificar esta idea y finalizar este artículo te dejo con la metáfora del hoyo:

“Un hombre iba por el campo, llevando una venda en los ojos y una pequeña bolsa de herramientas. Se le había dicho que su tarea consistía en correr por ese campo con los ojos vendados. El hombre no sabía que en la granja había hoyos grandes y muy profundos, lo ignoraba completamente. Así que empezó a correr por el campo y cayó en uno de esos grandes agujeros. Empezó a palpar las paredes del hoyo y se dio cuenta de que no podía saltar fuera y de que tampoco había otras vías de escape. Miró en la bolsa de herramientas que le habían dado, para ver si había algo que pudiera usar para escapar del hoyo, y encontró una pala. Eso es todo lo que tenía. Así que empezó con diligencia, pero muy pronto advirtió que no salía del hoyo. Intentó cavar más y más y más y más rápido, pero seguía en el hoyo. Lo intentó con grandes paladas y con pequeñas, arrojando lejos la tierra o arrojándola cerca… pero seguía en el agujero. Todo ese esfuerzo y todo ese trabajo, y lo único que conseguía es que el hoyo se hiciese cada vez más y más profundo. Entonces se dio cuenta de que cavar no era la solución, no era la forma de salir del hoyo, al contrario, cavando es como se hacen los hoyos más grandes. Entonces empezó a pensar que quizás todo el plan que tenía estaba equivocado y que no tenía solución, ya que cavando no podía conseguir una escapatoria, lo único que hacía era hundirse más.”

Lidia Viana Catalán. Psicóloga Sanitaria col. 11402. Especialista en Bienestar Emocional y Salud Mental. Tel: 676584027

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Lidia Viana Catalán, psicóloga especialista en gestión emocional, personalidad y relaciones interpersonales.

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